Diagnóstico
Tristeza enorme, me aplastas los sesos,
ahorcas mi faringe,
en tu mortero deshaces
la boca de mi estómago.
Tristeza que no se mide a cucharaditas,
que no sirve de a poco,que se derrama
por todos lados sin control,
como el grifo roto, como el cráneo destapado,
como la pena que siento en mis entrañas
por que me invade, me inunda, me envenena.
Tristeza tonta, culpa mía
te llevo en mis brazos creyendo
que no me harás daño.
Cada vez que lo haces
mi compasión te perdona
mi entendimiento olvida,
desata y confía.
Tus manos son libres, sobretodo a mi alrededor.
Las mueves y me amenazas.
A veces solo me acarician y cierro los ojos de miedo frío. Las demás me golpeas, me arañas y me arrastras por el suelo. Me arrastras con tus grandes manos muy blancas y mojadas, me arrastras con tu aroma horrible y repugnante a perfume de baño público, con tu boca deforme y tus dientes demasiado grandes y manchados.
Te temo, pero siempre
intento
darte una nueva oportunidad.
Tristeza, te vuelves fea.